Proudhon y la cuestión de la renta de la tierra

Pierre-Joseph Proudhon es conocido por su declaración más provocativa, “La propiedad es un robo”, sostenida en su libro ¿Qué es la propiedad? (1840).
En economía, Proudhon era algo excéntrico; pero en sus conceptos sobre los fundamentos éticos de la propiedad de la tierra, fue brillante. Su premisa moral era la igualdad moral de los seres humanos. Declaró que él no estaba proponiendo cualquier sistema político, sino uno que ponga fin a los privilegios y que establezca la igualdad de derechos para todos, o sea nada más que un sistema político que asegure la justicia.

Proudhon escribió que si la voluntad del pueblo, expresada en mayoría de los votos, es soberano, esto es despotismo. La Justicia tiene que deducirse racionalmente. Si se sostiene que debe respetarse el derecho a la propiedad, entonces toda imposición contra ese derecho de propiedad es un robo.

Proudhon examinó la justificación del derecho de propiedad sobre la tierra. Escribió que toda persona tiene derecho a utilizar los dones de la naturaleza, y que el primer demandante puede reclamar su posesión. Pero posesión no es propiedad absoluta, ella no debe incluir el derecho a apropiarse de la renta de la tierra.

Proudhon demuele la justificación de la propiedad de la tierra, en cuanto ésta pretende incluir el derecho a ser propietario de la renta del suelo. Los acuerdos sociales fundamentales sólo pueden acordar el derecho de uso y fundarse en la unanimidad. Si alguna persona no consiente al acuerdo, el contrato social queda abolido.

El Estado no puede justificar la propiedad de la tierra decretando “hágase la ley” ( Fiat law!). Proudhon escribió que si el Estado, sea una dictadura o una democracia, siempre será tiranía a menos que las personas sean libres, lo cual requiere la igualdad para acceder a las oportunidades que la Naturaleza ofrece. Los Estados, desde el Imperio Romano, han decretado la propiedad en renta de la tierra a favor del propietario sin mirar las consecuencias de este acto.

El trabajo humano, escribió Proudhon, no puede generar la propiedad de la tierra. Él pregunta: “¿Quién tiene derecho a la renta de la tierra? El productor de la tierra, sin duda. Pero, ¿quién hizo la tierra? Dios. Por lo tanto él es el titular con derecho a cobrarla”. Proudhon añade: “Pero el creador de la tierra no la vende, la da. Y al darla, no hace discriminación de personas. ¿Por qué, entonces, algunos de sus hijos son considerados legítimos y otros meros bastardos?” (P. 71)

La ocupación de la tierra, dijo Proudhon, puede justificar la posesión, pero no su propiedad de tal modo que incluya “el alquiler”. “El derecho de propiedad así entendido fue el origen del mal en la tierra.” (P. 75). Sin embargo esa filosofía es aún la del “statu quo” y la del conservadurismo. ¿Qué hace que esta filosofía y sus consecuencias se mantengan? La ignorancia.

Proudhon demuele el argumento según el cual el primero que ocupa la tierra tiene el derecho de propiedad sobre ella. Si crea tal título con la ocupación de la tierra, ¿por qué no lo tiene el inquilino que la ocupa contra el propietario? Cuando uno deja de ser su ocupante, ¿por qué debería seguir siendo dueño? El viajero “no se apropia de la carretera sobre la que viaja por viajar sobre ella, por lo que el agricultor tampoco se apropia del espacio cultiva.” (P. 113)

Cuando se trata de justificar la desigualdad en la apropiación de la renta de la tierra, “lo detestable compite con lo absurdo”. (P. 123). La propiedad de la tierra así entendida tiene su origen en la violencia. Tan pronto como la economía crece, también los propietarios aumentan la renta de la tierra, la que exigen a sus inquilinos. A este concepto de propiedad de la tierra se deben los fracasos, las quiebras y periódicas catástrofes económicas. Los esfuerzos de todos por restablecer el equilibrio distrae la atención sobre “de las verdaderas causas de la penuria económica.” (P. 141)

Al gravar el trabajo, el Estado dice: “ESTE ES TU TRABAJO. NO LO TENDRÁS” (p. 145, todo en mayúsculas en el original de Proudhon). Cuando los salarios son gravados por los impuestos que establece el gobierno, el consumo por los trabajadores resulta inferior a su producción. Con su salario ya no puede comprar lo que ha producido como trabajador.

Cuando los que piden un cambio social radical, pero se mantienen “celosos defensores de la propiedad [de] renta de la tierra, prueban de modo patente que no tienen conocimiento de lo que están haciendo ni lo que quieren.” (P. 158)

Aclaremos que Proudhon llevó el concepto de igualdad demasiado lejos. Sostuvo que los salarios deberían ser iguales, y que los bienes de capital deberian socializarse. En este punto sus argumentos económicos son descabellados.

Pero el razonamiento moral de Proudhon sobre la propiedad de la tierra es brillante, y con ello anticipó la idea de Henry George, quien fue más claro y más cuidadoso al subrayar la igualdad de derechos de todos para gozar de los beneficio de la tierra: la renta del suelo.

Con todo Proudhon sigue siendo tal vez el primero en analizar la apropiación desigual de la renta de la tierra, lo que lo lleva a decir que la “propiedad es un robo”.

 

Fred Foldvary

 

 

Traducción original: http://elrelativismojuridico.blogspot.com.es/2010/09/la-apropiacion-de-la-renta-es-un-robo-o.html