Los derechos naturales y el Impuesto Único – El Impuesto Único – nº 77 – Mayo 1918

I

Los derechos naturales

Las cosas materiales, intelectuales y morales, sobre las cuales todos los ciudadanos tienen derechos primitivos iguales, por el hecho mismo de ser hombres, las cosas que subsisten, haga el hombre lo que quiera, no deben permanecer indefinidamente, por vía de herencia, en manos de algunos; en nombre de la justicia eterna, todos tienen derecho a ellas. Continúa leyendo Los derechos naturales y el Impuesto Único – El Impuesto Único – nº 77 – Mayo 1918

Arquímedes, por Mark Twain

“Dadme un punto de apoyo”, dijo Arquímedes, “y moveré el mundo.” La fanfarronada era muy segura, porque él sabía muy bien que no había punto de apoyo, y nunca lo habría. Pero suponga que él hubiese movido la Tierra; ¿Y qué? ¿En qué hubiese beneficiado eso a nadie? El trabajo nunca habría cubierto gastos, mucho menos hubiese dejado dividendos, así que, ¿De qué servía hablar de ello? Por lo que los astrónomos nos cuentan, debo entender que la tierra ya se mueve bastante rápidamente, y, si hubiese algunos chiflados que estuviesen insatisfechos con su marcha, para lo que a mí me importa, bien pueden empujarla ellos mismos; yo no movería un dedo ni suscribiría un solo penique para apoyar nada parecido. Continúa leyendo Arquímedes, por Mark Twain

Justicia Agraria, por Thomas Paine

Prefacio del autor
El breve texto que sigue se escribió en el invierno de 1795/96 y, como yo no había decidido si publicarlo en plena guerra o esperar hasta que llegase la paz, ha permanecido sin alteración ni añadidos desde el momento en que fue escrito.

Lo que me ha llevado a publicarlo ahora es un sermón oficiado por Watson, Obispo de Llandaff. Algunos de mis lectores recordarán que este obispo escribió un libro titulado Apología de la Biblia, como respuesta a mi segunda parte de La edad de la razón. Conseguí un ejemplar de su libro y puede estar seguro de que le contestaré sobre este tema.

Al final del libro del obispo hay una lista de las obras que ha escrito. Entre las cuales está el sermón aludido; se titula “La sabiduría y divinidad de Dios al crear ricos y pobres; con un Apéndice que contiene reflexiones sobre el estado actual de Inglaterra y Francia.”

El error presente en este sermón me decidió a publicar mi Justicia agraria. Es incorrecto decir que Dios creó ricos y pobres; Él sólo creó al hombre y a la mujer, y les dio la tierra como herencia.

En lugar de predicar para alentar a una parte de la humanidad en la insolencia…, sería mejor que los sacerdotes emplearan su tiempo en volver la condición general del hombre menos miserable de lo que es. La religión práctica consiste en hacer el bien: y la única forma de servir a Dios es la de esforzarse en que Su creación sea feliz. Toda prédica que no tenga esto por objeto es falsa e hipócrita.

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